jueves, 29 de octubre de 2009

Sta Felicia: Santa patrona de los bipolares y quinceañeras.

Hacia el año de nuestro señor 664, natural de Muduex, nació Felicia; virtuosa, poderosa en la risa, en el llanto y el cuidado de los tubérculos, entre ellos patatas, rábanos, zanahorias, cebollas y posteriormente batatas.


Dícese de su último milagro antes de morir en el año 684, el más glorioso, que al paso de su mula por el arado mas árido del valle florecieron las patatas por el riego de las lágrimas de la bestia. Había comenzado a llorar inconsolablemente cuando santa Felicia le quitó una garrapata de la oreja.

El milagro intermedio de su sagrada obra consistió en una prueba impuesta por el rey de Brihuega quien, tras rechazar su mano a favor de su virginidad y pureza, le obligó a picar todas las cebollas del banquete anual del feudo de Brihuega, donde la tortilla de cebolla era famosa por ser la más lacrimosa y salada de aquellos páramos. Durante su condena a la cocina rió durante dias y dias en vez de llorar, y la tortilla anual del feudo fue la más dulce del que se tiene memoria. Los oriundos del pueblo sostienen que hasta hoy todas las cebollas plantadas en esa tierra son dulces como el azúcar de remolacha.

Se escuchaban sus suspiros y sollozos antes de ser parida. Su madre tenía la costumbre de beber vinagre con hiel, ya que afirmaba que calmaba a Felicia de su inconsolable humor. Al nacer, desde el vientre de su madre en lugar de placenta, salieron ríos y ríos de lágrimas acumuladas desde los primeros meses de su gestación. Las lágrimas fueron bebidas casualmente por Catársis, el perro de la casa, que murió de un ataque de risa canina aquella misma tarde.

Es por esto que en el templo de Muduex el día 7 de Marzo, vienen los peregrinos mas tristes y desamparados con la esperanza de que una de las lágrimas de su estatuilla, que llora por esas fechas, les brinde felicidad eterna.

1 comentario:

  1. Santa Felicia
    si me regalas una de tus làgrimas
    salvarás, aunque sea primeriza,
    de esta ciudad todas las ànimas.
    Ay Felicia de mis Amores
    si me quieres, te regalo
    del mundo todas las flores.

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